En cuanto acabe de escribir la entrada anterior pensé… ¿Y que tal si se lo dijese a ella directamente? Sinceramente, dudaba mucho de que se acordase de mi, ha pasado casi un mes desde aquel día y habrá tenido muchos clientes desde entonces…

Craso error. En cuanto entre por la puerta me reconoció y eso que desde entonces me he cortado el pelo y me afeite la barba dejando solo la perilla… No tardo 3 minutos en venir a saludarme…  No es que me recordase, es que se acordaba perfectamente de aquella noche con todo lujo de detalles, incluida la despedida cuando me dijo que me esperaba al dia siguiente cita a la que no acudí. Hablamos de nuestras historias y yo le conte la mia, el inicio de esa vida nueva q tanto se parece a la anterior. Le comente que habia ido a darle las gracias y ¿cual fue su respuesta? Que cuando me dijo que volviese al dia siguiente no era para que le diese las gracias sino para que me acostase con ella.

Me dijo que le había caido bien y que le gustaba mucho… Vanas palabras oidas en ese ambiente, es de esperar que se lo digan a todos… Me habló mas de su vida… Se sinceró conmigo en algunos aspectos… No me lo esperaba, no hasta ese punto. Ahora si parecía que realmente le caía bien, según dijo ella es porque no soy un putero, argumento que en ese momento y lugar también perdía bastante validez…

Una agradable conversación… mas agradable si cabe por sus caricias y abrazos velados de los cuales yo me defendía como buenamente podía… Me volvió a hablar de pasar a la habitación… Decía que quería hacerlo conmigo. Le dije que no… le explique como pude mis argumentos… los que puse en la entrada anterior. Me dijo que estaba bien, pero que por lo menos quería poder abrazarme sin que yo me retirase, que parecía que tenia vergüenza.

– No te preocupes… si no quieres no haremos nada.

Entonces pense en ella… me habia dedicado ya 2 noches cuando podría estar con otros clientes… al fin y al cabo vive de ello y yo habia ido para darle las gracias… No se me ocurrió mejor manera. Decidí acompañarla a la habitación para hablar en privado con ella… solo pretendia charlar y como mucho dejarme llevar un poco por esos abrazos y caricias sin que nadie mire lo que hago o dejo de hacer.

Entramos en la habitación, cerró con llave y muy seria mirandome a los ojos me dijo:
“Esto no lo hago con todos los clientes… solo con quien me gusta de verdad” y me besó apasionadamente.
A lo que me quise dar cuenta ella ya estaba casi desnuda y me estaba desnudando a mi…
– ¿No dijiste que solo querias abrazarme?
– Si, pero quiero sentir tu cuerpo…
Seguimos besandonos… Me tumbo en la cama… No se cuando ni como se quito el tanga, me cogio la mano y la llevo directa a su sexo.
– Mira como estoy…
¡Dios! Estaba mojadisima, no me lo esperaba…
Me terminó de desnudar y yo aun seguía negandome.
– Tranquilo… no vamos a hacer nada…
Me mentia descaradamente mientras me abrazaba poniendo el preservativo que llevaba en la mano fuera de mi campo de visión.
Siguio besandome bajando poco a poco… sin pensarlo me puso el condon y se la llevo a la boca.
Hice mi ultima protesta…
– No, dejalo… no hace falta.
– Pero yo si quiero… Venga… Solo un poco…
Me decía mientras se sentaba a horcajadas sobre mi hundiendose mi miembro hasta el final… Primeros suspiros llevados a otro nivel.
A partir de ahí perdí el poco control que pudiera tener.
Me gustaría poder decir que me la follé… pero no me ajustaría a la realidad… Mas bien fue ella quien me lo hizo a mi. Además… Tampoco se si sería follar o hacer el amor, pues puedo asegurar que en aquel momento no existía nadie ni nada mas en el mundo excepto ella.
– Quiero que te corras… Quiero verte la cara mientras te corres conmigo…
Le brillaban los ojos… si en verdad no lo deseaba la interpretación era digna de un oscar.
Cuando por fin eyaculé la dejó dentro un momento mientras me cubría de besos.
Se la sacó, nos limpiamos un poco… fumamos un cigarro entre caricias y nos vestimos.

Salimos para afuera… Había pasado algo del tiempo pagado, pero no tuvo importancia.
Una vez fuera volvimos a sentarnos en el rincón donde antes estabamos, me dijo que me quedase un rato para hacerle compañía y me volvió a besar.
El rato se convirtió en un par de horas perdidos entre abrazos, besos y calentones varios ahora ya sin ningún pudor ni disimulo. Hasta la camarera nos miraba sorprendida.

Finalmente, cuando ya solo quedaba una hora para que sonase mi despertador volvi a casa. Con una sonrisa de oreja a oreja y habiendo pasado una de las mejores noches de mi vida.
No creo que se vuelva a repetir, mi manera de pensar no ha cambiado. Esta fue mi primera y espero que última vez, pero desde luego va a ser un recuerdo inolvidable durante muchos años.
No se si volveré por ahí pero desde luego si lo hago tendré que procurar mantener las distancias porque esa niña tiene la facultad de hacerme perder la cabeza y hacer cosas que nunca pensé que haría.

Un saludo a todos y…
Nos vemos en la red.

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