Halloween…

Curiosa fiesta yanqui que como tantas otras cosas parece que se quiere importar a España. Hay gente que dice que es porque nos estamos volviendo gilipollas… puede ser, mi teoría es que aquí nos gusta mas una juerga q a un tonto un lápiz y aprovechamos la mínima, las nuestras y las suyas… Yo desde luego prefiero ir de bares por la noche que de cementerios la mañana siguiente, pero alla cada cual con sus manías.

Por otro lado, hay una prenda de ropa que siempre me ha encantado… desde pequeñito, las capas… absurdamente caídas en desuso (como envidio a veces a Ramón García y al Marichalar). Así que ayer tras un día de mierda en el curro, aprovechando la coyuntura decidí darme un capricho que hacia muchísimos años me venía rondando la cabeza. Me fui a una tienda de disfraces y me compre una “capa veneciana” como la dependienta la llamo, pero creo que no es mas que una mala traducción de “velvet cloak” que son esas capas largas, hasta el suelo con una capucha, también me compre un antifaz negro… me hizo gracia, aunque no habría hecho falta porque si me encasquetaba la capucha me tenían que buscar ahí dentro. No sabía si la iba a usar o quedaría en el baúl de los recuerdos junto a tantas otras cosas, pero me hizo ilusión.

Por la noche… tras volver del cine llame a un amigo para ver si se venia a tomar una copa… el ya había empezado la juerga… fuimos al bar de siempre y estaba mas lleno de lo habitual, un asco, termine agobiándome y le propuse salir a dar una vuelta. Este amigo es uno de los que iba conmigo el día que conocí a Patrice… Y como es un poco cabroncete y le gusta vernos con cara de circunstancia me dijo de ir allí a tomar una copa… Lo cierto es que tampoco se tuvo que esforzar mucho para convencerme… Por un lado me apetecía verla y por el otro ir con “carabina” me daba cierta seguridad en mi mismo.

Nos presentamos allí y como Patrice me comento que iban a hacer fiesta de halloween pues aproveche la situación para entrar con la capa y el antifaz… Yo no se si me delato mi amigo o el brugal con cola que pedí nada mas llegar pero tardo menos de 2 minutos en reconocerme, venir desde la otra punta del local a donde yo estaba y quitarme la capucha y el antifaz.

Besos, abrazos, caricias… antes de acabar la primera copa ya me dijo que fuese a la habitación con ella. Me negue. Me mordio. Mas besos… mas caricias… calentones varios… mas proposiciones… mas negativas… mas mordiscos. Llevo el cuello destrozado. Seguimos bebiendo… yo me escudaba un poco en mi amigo pues llegó un momento que me empezaron a flaquear las fuerzas ante tanta insistencia.  Mis argumentos no han cambiado… no me gusta hacerlo si para ella es un trabajo… una obligación, así no lo disfruto… El problema viene cuando empiezas a notar que para ella quizás no sea ese trabajo… cuando te fijas un poco en el trato de las otras chicas con los otros clientes y ves que no hay lo mismo. De todas formas todo estaba mas o menos controlado hasta que mi amigo que andaba mas perjudicado que yo me dijo que salia a tomar el aire, le deje la llave del coche por si quería sentarse un rato y demás, incluso me ofrecí a llevarlo a casa, pero no quiso. Cuando mi amigo salió me quede vendido.

Seguí negándome un buen rato… mi cuello lo puede atestiguar… Ella ya estaba un pelín mosqueada y todo. Finalmente se puso seria y me dijo:

– Muy bien, vente para la habitación que quiero hablar seriamente contigo.

Me comento que me lo tenia que decir en privado, no ahi… Eso me perdió. Puedo aguantar un calentón, o dos o cien si se tercian. Pero cuando la vi en ese plan… me invadió la curiosidad. Decidí acompañarla para escuchar lo que me tenía que decir.

Entramos en la habitación… Me arranco la capa (a la mierda el broche) y me besó, tenia fuego en los ojos…

– ¡¡Alto!! ¡¡¡Para!!! ¿Que tenias que decirme?

Me tiro a la cama, se me puso encima y me desabrocho el pantalón.

– Que quiero follarte… ¿Que me voy a tener que inventar la próxima vez?

Me mintió… descaradamente… no se de que me sorprendo la verdad… ¿Pequé de inocente? O fue eso o en mi interior es lo que anhelaba que pasase.

No voy a hacer una crónica muy detallada del acto en si. Solo decir que según como la otra vez no sabría decir a ciencia cierta si ella disfruto o no, esta vez si puedo asegurarlo con bastante certeza. No follamos… hicimos el amor, solo había que mirar su cara para darse cuenta, supongo que la mía sería similar.

Cuando salimos de la habitación alguien abrió la puerta de la calle y vi la luz del día… vaya, es hora de recogerse. Le dije tontamente:

– ¿Nos vamos a desayunar?

Me respondió lo que ya me esperaba, que no podía que después de salir de la habitación no la podían ver marcharse conmigo porque el jefe pensaría que va a montarse el negocio por su cuenta, además estaba cansada y se iba a ir a la cama. Sin embargo me dijo también algo que llevaba ya toda la noche dando vueltas por mi cabeza sin atreverse a salir.

– Un día tienes que dormir conmigo.

Ese era mi deseo, formulado a través de sus labios… Eso es exactamente lo que yo quería. Quería pasar la noche con ella, no un rato de aquellas maneras, no, la quería una noche entera.

Al final… por resumir un poco solo contar que hemos quedado para el próximo viernes. La recogeré por la tarde y no la devolveré hasta el día siguiente. Nos iremos a dar una vuelta olvidándonos de prostíbulos y vidas pasadas, como 2 personas normales que sienten cierta atracción, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

Un saludo a todos y…
Nos vemos en la red.

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