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Ha sido el fin de año mas peculiar de toda mi vida.

Ayer por la mañana aun no tenía ningún plan para pasar la velada de fin de año. Me llamo Patrice…

– Si te apetece una amiga nos invita a celebrarlo con ellos… Podemos pasar la noche en su casa…

Genial, ya tengo algo que hacer.

Llegada la hora me puse de “punta en negro” por una broma que me gaste a mi mismo con el vestuario… No me puse absolutamente nada de lo que tenía pensado ponerme, empezando con la ropa interior que cambie el negro que iba a usar por el rojo porque quizas esa iba a ser la unica tradición que iba a cumplir esa noche, pasando por el pantalón que cuando fui a ponerme el que llevaba idea en un principio me di cuenta de que la cremallera estaba rota y tuve que cambiar de plan y de ahí en adelante  fui sacando cosas del armario que hacía tiempo no me ponia incluida mi querida corbata negra (que fue la primera corbata que me compre). Resultado… Bien vestido, mejor de lo que había pensado en un principio, totalmente de negro excepto la ropa interior.

Fui a buscar a mis acompañantes pues además de Patrice venían dos chicas mas… simpáticas, muy guapas… en mi vida me había presentado en una fiesta tan bien acompañado.

Llegamos a la casa donde íbamos a pasar la velada, esperaba encontrar a cinco o seis personas mas… cuando nos abrieron eramos una veintena. La mayoría brasileños pero esta vez había algún que otro español dando color a la cosa.

Bien, no estaré “Lost in traslation”.

La cena consistió en una barbacoa con buena carne, algunos langostinos y un par de ensaladas y arroz de acompañamiento. Para regar todo aquello algunos reservas de Rioja, “Zaco” de Bodegas Bilbainas y otro que no conocía “Azabache” (no recuerdo la bodega) que me sorprendió muy gratamente.

Tanto la comida como la bebida fue excelente, pero lo verdaderamente gratificante es la armonía que ahí reinaba entre personas tan diferentes, de distintas razas y culturas, en su mayoría perfectos desconocidos entre si que por unas circunstancias u otras habiamos acabado ahí.

El cambio de año me pilló no en un salón con la boca llena de uvas como años anteriores sino en la intimidad de una habitación con Patrice a mi lado acunando a sendos bebés de escasos meses de otra de las invitadas.

– Feliz ano novo. – Palabras selladas con un dulce beso.

Quizás al leerlo penséis que fui un pringado… pero sinceramente no se me ocurre una manera mas bonita de empezar el año.

Bebimos, salimos, volvimos a beber, bailamos, seguimos bebiendo, pusieron una samba y a ver quien es el chulo que se atreve a ponerse a su lado, el alcohol que no falte, nos hicimos fotos varias, se nos cayó alguna copa que ya no nos pudimos beber, nos besamos, nos reímos… ¿ya dije que bebimos? Lo mejor fue que no nos emborrachamos.

A las tantas de la mañana volviamos para casa de nuestra anfitriona quien nos cedió generosamente una habitación para poder descansar, la cual aprovechamos para cansarnos un rato y dormir un poco.

Al medio día cogíamos el coche para volver, algo cansados todavía pero con una sonrisa por una noche tan agradable.

Sinceramente… dudo mucho que si hubiese planeado algo hubiese sido ni la mitad de bueno de lo que fue así.

Espero que todos vosotros lo hayais pasado igual de bien…
Nos vemos en la red.

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