hitler

Un compañero de trabajo me acaba de decir una frase curiosa… “Hay muchos racistas que no saben que lo son”.

Yo casi siempre me jacto de ser una de las personas mas tolerantes de este mundo… palabra que realmente no me gusta porque tolerar algo es aun a sabiendas de que mi concepto es el acertado, te dejo vivir en tu autoengaño… No es en ese sentido en el que la uso sino en el sentido figurado que se le suele dar por el cual hago tabula rasa y comulgo igual con moros y cristianos. Nunca me ha gustado hacer distinciones por sexo, religión, color de piel, orientación sexual, preferencias culinarias, equipo de fútbol o color preferido… veo todas ellas igual de estúpidas. Soy una persona que le gusta la diversidad y la pluralidad cultural, acérrimo defensor del mestizaje y no solo en cuanto a razas se refiere. Me gusta conocer y experimentar. Mi verdadero limite esta en la Declaración Universal de Derechos Humanos, mientras se respete eso, el resto que cada cual lo haga como sepa, pueda y/o crea conveniente, no soy yo quien para juzgar a nadie igual que no me gusta que me juzguen a mi. Odio la discriminación, incluso la llamada “discriminación positiva”.

– Bueno muchacho… ¿y a que viene este rollo?

Pues el rollo viene a que como ya saben mis lectores y no-lectores últimamente mi inmersión en otras culturas es superior a una visita de vez en cuando a un restaurante chino. Mi día a día lo paso entre estos isleños (que cuando se viene de la península a vivir aquí se nota el cambio), brasileños, algún dominicano… Pero no solo eso, ademas en mi vida he compartido mesa (el plato no, eso solo para mi jeje) y conversación con gente de diversas partes de España (que de punta a punta no veas como cambia), cubanos, nigerianos, marroquíes, chinos, franceses, alemanes, ingleses, escoceses, rumanos, búlgaros, gitanos, un congoleño y alguno mas que seguro me dejo en el tintero, y eso sin estar muy viajado. El tema es que con este breve historial aquí escrito, al oír la frase de mi compañero automáticamente mi cerebro me ha dicho:

– Bah, eso no va por ti…

Y ahí me he dado cuenta de que mi cerebro se autoengañaba y trataba de engañarme a mi. No me gusta y desconfío (causas básicas de cualquier tipo de discriminación) de la gente que no piensa como yo.

No me gustan los skins y ultrafachas con mas pelo que cerebro que se dedican a molestar al personal porque su piel tenga una bonita tonalidad oscura.

No me gusta el típico tío feo como un coco que recela de los gays por si lo van a violar (quizás temeroso de que le guste). Creo que es un recurso fácil para superar una baja autoestima provocada por el rechazo general del genero femenino… es mas fácil vivir pensando que atraes al genero masculino que pensando que no atraes a nadie.

No me gustan los que maltratan a las mujeres (ni las que maltratan a los hombres que también las hay).

No me gustan los que son capaces de levantar la mano a alguien por un equipo de fútbol.

Tampoco me gustan los que utilizan la “falacia del marginal” (termino que acuño aquí ahora mismo) por la cual un integrante de cualquier “minoría débil” acusa a cualquiera que no pertenezca a ella de racista, sexista, homófobo, etc… por no pensar igual que ellos y/o transigir en según que casos en los que no necesariamente tienen la razón.

– ¡No me ha dado el ascenso porque es un homófobo de mierda!

No, no le ha dado el ascenso porque su compañero del que no se sabe (ni interesa) su condición sexual hace el trabajo cien veces mejor que él.

Ante los casos menos graves de la zoología humana arriba descrita intento mostrarme tolerante (esta vez si en su real significado), pero ante los casos mas extremos es que ni para tolerancia me llega… Soy racista y punto.

Un saludo a todos y…
Nos vemos en la red.

Anuncios